miércoles, 28 de agosto de 2019

Cuestiones y respuestas

¿Es recomendable que el Director de un medio periodístico al escoger su nómina de columnistas imponga sus preferencias políticas e ideológicas, de tal modo que todos, o en su mayor parte, estén de acuerdo con sus orientaciones editoriales?


Esa es una actitud anacrónica. No se ajusta al concepto actual de periodismo de opinión. El equilibrio es un factor determinante del adecuado manejo de una sección en la que estén actuando los comentaristas. Si no lo hay, se rompe la ponderación y se incurre en el grave error de darles prioridad a quienes opinan en favor del mismo Director. El periodismo de opinión, entendido hoy en día como una propuesta de conversación ilustrada, como un trabajo destinado a buscar el sentido verdadero de los hechos y promover el diálogo con las audiencias, no tiene por qué matricularse en una sola línea política. Credibilidad y confiabilidad son dos cualidades que no deben desdeñarse y que pueden perderse cuando al lector le queda la impresión o la sospecha de que está siendo manipulado. Más todavía, sean cuales fueren los modos de pensar de los columnistas o comentaristas, que no todos tienen por qué ser periodistas, entre ellos y la Dirección es preciso que haya una cooperación armónica, por medio de la cual se prevén soluciones a posibles conflictos y se asegura una relación clara, seria, responsable y profesional.



¿Es aceptable que se le atribuya el título de periodista a alguien que actúa como columnista en un medio periodístico, aunque su profesión es diferente del periodismo?



No sólo no es aceptable sino que debería ser ilícito. La usurpación de funciones profesionales debería ser penalizada. Por supuesto que los columnistas o comentaristas de un medio periodístico no todos son periodistas. Deben aceptar la cultura profesional del periodismo, pero deben tener muy claro que no tienen derecho a arrogarse la condición de periodistas.






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